Pergaminos con ocho siglos de historia salen por primera vez de la Catedral de Valencia. El IVC+R restaura la ‘Bula Aúrea’ de Alfons el Magnànim, con su raro medallón de oro, custodiado durante años en una caja fuerte

La ‘sábana’ que la restauradora extiende con mimo en la foto que acompaña esta información es el pergamino llamado ‘Constitución de la Catedral de Calencia otorgada por diferentes obispos de la diócesis desde el siglo XIII’ Bueno, una parte de él. Ocupa tres metros de largo, está escrito en latín con una tinta aún por determinar, sobre piel de animal. Probablemente de oveja. Nunca antes había abandonado la Catedral de Valencia. Ni éste ni otros dos documentos de valor incalculable para los valencianos que, en estos momentos y durante los próximos meses, un equipo de restauradores del Ivacor ‘resucitarán’ tras un largo correr del tiempo bajo llave.

«Estos documentos son como la joya de la corona. No tienen precio. Sobre todo para los valencianos, para conocer el origen y la historia», explica Gemma Contreras, jefa de sección de conservación y restauración de obra gráfica y material de archivo del IVC+R. Bajo su mando, en Valencia, ayer trabajaban varios técnicos. Otros lo hacen desde Castellón y Alicante. Y en la Universitat. En total 16 especialistas miman y restauran desde el pasado 2 de julio la ‘Constitución de la Catedral de Valencia’, pero también las ‘Treguas de Jaime II con D. Juan Manuel, hijo del infante D. Manuel’ (fechado el 27 de julio de 1296 en Elche) y el ‘Privilegio de Alfons el Magnànim’, más conocido como la ‘Bula Áurea’ (fechado en 6 de enero de 1451 en Nápoles).

El pergamino de Alfons el Magnànim luce un medallón en oro puro (en la foto de la izquierda) de unos cuatro o cinco centímetros de diámetro. Un cordón de seda lo une al bajo de un escrito en el que rápidamente se reconoce el diagrama geométrico del monarca: sus cuatro efigies. Y algo a su derecha, la rúbrica del rey. También éste se encuentra redactado en latín. «Es la única bula de oro, pues generalmente eran de plata o cobre. Es un documento único. Limpiaremos el pergamino, consolidaremos las tintas, reintegraremos las partes que faltan así como el cordón de unión y lo introduciremos en una caja de conservación especial en lugar de la caja fuerte en la que estaba», apunta Contreras.

El equipo del IVC+R se puso en marcha tiempo atrás para realizar una analítica de los fondos de la Catedral de Valencia. Son 10.000 pergaminos. Ya se han catalogado y se sabe en qué estado están. Los primeros a los que se ha querido ‘meter mano’ han sido, precisamente, los más valiosos. En algunos casos por la exposición a la luz, en otros por el ataque de roedores o insectos, en cualquier caso por el correr de los siglos, su estado amenazaba la pérdida de información.

El caso más dramático es el de las ‘Treguas de Jaime II con D. Juan Manuel, hijo del infante D. Manuel’. Su estado de conservación es «muy malo». No le tiembla la voz a la conservadora jefe en reconocerlo. Este documento es el único que estuvo expuesto en el museo de la Catedral y eso se ha vuelto en su contra. También la retahíla de sellos (eclesiásticos en color gris y nobiliarios en tono carmesí) que cuelgan del mismo. «Los sellos se conservan, pero están muy deteriorados. Vamos a llevar a cabo un estudio con ultravioleta para recuperar el texto perdido y también le haremos una caja especial para su guardado», subraya Contreras.

Varios técnicos del IVC+R deben manipular conjuntamente la ‘Constitución de la Catedral de Valencia otorgada por diferentes obispos de la diócesis desde el siglo XIII’ a fin de captar varias instantáneas de parte del documento. Son tres metros. Trasladados a formato actual vendría a ser como un libro de 70 u 80 páginas. «Es el más importante de los documentos y las ratas le habían hincado el diente», indican. Tardarán medio año en restaurarlo. Además, Vicente Pons, responsable del Archivo de la Catedral, deberá desplazarse a los laboratorios del Ivacor para determinar el orden de las hojas mientras se idea un sistema que una todas las partes y se pueda guardarlas extendidas en planeros (en lugar de dobladas).

«A todo le realizaremos una analítica para determinar el tipo de tinta y otros materiales, además del ultravioleta en varios casos para recuperar el texto perdido», manifiesta la conservadora jefe. En esta tarea de recuperación y optimización del archivo, ¿es posible que salga a la luz información inédita? «Seguro que es posible», concluye.

Texto: http://www.lasprovincias.es/v/20100804/culturas/pergaminos-ocho-siglos-historia-20100804.html

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